La
publicidad desde sus comienzos ha utilizado a la mujer para atraer a los
consumidores. Ha tratado de persuadir al consumidor y atraparlo en su producto
usando a la mujer como un objeto más para promocionar algo. Aunque la mujer es
utilizada como un símbolo fuerte en la publicidad, pues la sociedad la ha
considerado o bien es relacionada con la armonía, la tranquilidad y suavidad
que maneja en su forma de ser, también es vista como un símbolo sexual que es
capaz de atraer las miradas de todos los hombres y de este modo llamar su
atención para que un producto el cual está siendo modelado por ella tenga
impacto en el consumidor y este a su vez sea bien acogido.
Es un hecho que las
mujeres de cuerpos torneados son contratadas por las agencias publicitarias con
un doble sentido. No simplemente para promocionar un producto y que este llegue
al éxito, si no que primero capture la mirada del espectador masculino, para
posteriormente llegar al verdadero objetivo, el objetivo del anuncio, la marca
y producto que se está pautando. Por eso es importante conocer lo que ha pasado
durante años en la sociedad con respecto al uso y título que se le está dando y
dañando a la mujer.
No
estoy de acuerdo porque es una de las
discriminaciones directas más evidentes a que se ven sometidas las mujeres es,
sin duda la esclavitud de la imagen que según el modelo de sociedad dominante
debe tener y los procesos a los que tiene que someterse para ajustarse al prototipo
que se le asigna. Las mujeres deben permanecer jóvenes, delgadísimas, etéreas, sumisas,
repitiéndonos mensajes a veces sutiles, pero casi siempre claros y directos de
que su puesto en la sociedad, en el hogar, en la empresa, está condicionado por
la calidad de su pelo, por lo bien que huele o por lo eficaz que es comprando
un detergente u otro, sin que oigamos protestas al respecto de ningún sector
social.
Daniela Guerra Posso
Daniela Guerra Posso

No hay comentarios:
Publicar un comentario
Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.